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COLUMNA DE OPINIÓN: Lealtad y Corazón: “¿Nació una estrella?




Por Alfredo Barragán
Twitter @Alf_barragan

“No hay nada más escaso, y más estimulante, que un jugador hincha de su equipo”
-Juan Villoro, 2010

 

El Gallo levanta, afina y suma puntos en el primer tercio del Apertura 2018, acumulando 3 partidos sin conocer la derrota, de la mano del canterano Marcel Ruiz, la nueva promesa plumífera.

Queridos lectores, estamos de vuelta en la columna dedicada a los Gallos Blancos. En este inicio de torneo se han mostrado varias facetas del equipo (de menos a más) debido a cambios importantes dentro de la institución como la llegada del nuevo entrenador Rafa Puente, contrataciones importantes como Matías Britos y Keko Villalba, y el debut de canteranos de gran nivel como Marcel Ruiz.
En esta ocasión, nos enfocaremos en una solución que el cuerpo técnico anterior, el actual y todo el equipo de divisiones inferiores encontraron mediante un largo proceso de preparación y madurez desde el 2011.

Y si hablamos del canterano Marcel Ruiz, de tan solo 17 años, que con seis partidos disputados en primera división, le ha dado al equipo ese balance en medio campo que no se veía desde hace mucho tiempo con jugadores como Marco Jiménez, Mario Osuna, Diego de la Torre y Orbelín Pineda en sus inicios como mediocampista creativo.
Esta joven promesa muestra gran fondo físico y táctica en recorridos a la hora de recuperar el balón, metiendo siempre la pierna con fuerza y decisión, muy oportuno en sus entradas al rival en cualquier sector del campo.

Además de tener una calma y precisión a la hora de manejar y controlar el balón, dando pausas al juego cuando el equipo se está reincorporando al ataque y salida a velocidad con pases cortos, largos y conducción cuando la situación amerita un avance agresivo.
En todos sus juegos se ha podido apreciar que Marcel tiene una gran habilidad al momento de atacar, realizando ciertos movimientos sin balón que lo dejan solo frente a la portería, como en el juego de media semana contra Pumas, donde con un solo movimiento al espacio y un pase exquisito de Camilo Sanvezzo, entró solo al área grande para definir con mucha paciencia al costado izquierdo del Pollo Saldívar.
Un hincha sabe reconocer, mediante un sexto sentido inexplicable, a su próximo crack, en lo personal, un joven de 17 años, que defina con esa clase y serenidad en un partido oficial de primera división es algo increíble; y más aún, cuando después de hacerlo besa el escudo que le dio la oportunidad de formarse futbolísticamente desde los 10 años.

El club encontró a su “ocho” ideal y la afición a su “niño maravilla”


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